jueves, 5 de mayo de 2011

El libro digital frente al libro de papel






El libro digital frente al libro de papel
La venta de libros digitales está creciendo en todo el mundo. En España no se tiene la percepción de este crecimiento, pero si nos fijamos con los países más desarrollados en nuevas tecnologías, nos damos cuenta de que el libro digital se está consolidando de una manera muy notable.
Desde principios de 2011 hemos ido recibiendo noticias que reafirman esta tendencia. Así, por ejemplo, el grupo Hachette USA informaba que el total del negocio de libros digitales ya representa este año cerca del 23% de volumen total de su negocio, y Amazon comunicaba que por primera vez en su historia, las ventas en formato Kindle habían superado las ventas en rústica desde el portal Amazon. Ahora, habiendo estudiado los datos publicados en el último informe de la Association of American Publishers, se puede afirmar que el impacto del libro electrónico en el sector del libro en EEUU es una realidad creciente.
Según estos últimos datos, en febrero de 2011 las ventas de libros digitales han crecido el 202,3%, y las de audiolibros (descargados) el 36,7% . La noticia más significativa es que durante el mes de febrero los libros digitales se han situado en el número 1 del ranking de ventas en todas las cinco categorías comerciales de títulos vendidos a través del canal de librerías: tapa dura, rústica y bolsillo para adultos, y tapa dura y rústica para niños y jóvenes. En estos momentos, y según este informe, las ventas de libros digitales ya han alcanzado 90,3 millones de dólares, lo que representa más del 9% del total del mercado del libro.
Entre los argumentos para explicar este crecimiento, el informe apunta que durante la campaña de Navidad se regalaron muchos dispositivos de lectura de libros digitales (también conocidos como e-readers), lo que comportó un incremento en las ventas de libros. Además, este incremento de ventas también ha sido favorecido por una más amplia oferta de títulos disponibles, por la aparición de nuevos dispositivos, como el iPad, y por una mayor oferta de aparatos dedicados a la lectura mejorados y a mejor precio, como por ejemplo el Nook de Barnes & Noble o la tercera generación del Kindle de Amazon, que se consolida como el dispositivo de lectura más vendido. Aunque Amazon no ha hecho públicos los datos sobre el número de aparatos vendidos, se estima que ostenta, como mínimo, el 50% de cuota de mercado.
La mayoría de los dispositivos dedicados a la lectura existentes en el mercado utilizan la misma tecnología de tinta electrónica (con pantallas no retroiluminadas, que no cansan tanto la vista como las retroiluminadas), y a nivel de prestaciones se diferencian poco: la pantalla es más o menos la misma (en algunos casos mejor; en otros, peor). Por lo tanto la gran diferencia radica en el proceso de compra , y que en el caso del Kindle es especialmente fácil y rápida. Dado que la gran mayoría de dispositivos lectores de tinta electrónica necesitan de un ordenador para efectuar la descarga, la autenticación de los libros en formato ePUB para el control antipiratería es externo al aparato, y el proceso de venta se hace demasiado pesado y largo.
Sin embargo, en Europa, el peso de la venta de los libros digitales sigue siendo marginal. Según el informe publicado (abril 2011) por el Observatorio de la Lectura y el Libro, organismo que depende del Ministerio de Cultura, titulado “Situación actual y perspectivas del libro digital en España”, la edición digital se ve en Europa más como un paso atrás, dada la fuerte inversión inicial y la escasa rentabilidad a corto plazo. Por otra parte, los lectores se encuentran con barreras a la hora de adquirir los dispositivos lectores: incompatibilidades derivadas de los formatos, restricciones y complicaciones impuestas por los sistema de gestión de derechos, elevado precio de los dispositivos dedicados a la lectura y limitación en volumen y precios de la oferta de contenidos.
¿Llegará a consolidarse el libro electrónico en Europa? Creemos que sí. Pero sólo se consolidará si las editoriales apuestan por sistemas que faciliten la compra (o el acceso) de libros digitales a los lectores y compradores habituales de libros, en sus lenguas propias. En este sentido, recordamos que hace apenas unas semanas Kindle estrenó tienda de libros en Alemania, y convierte así en la primera librería Kindle en lengua no inglesa fuera de Estados Unidos. En este proceso de adaptación al entorno digital, las editoriales europeas, sobre todo las medianas y pequeñas, también deberían replantearse los sistemas de distribución comercial y de precios, que priman los intermediarios por encima de los lectores.

Es interesante la lectura de este artículo de El país de Altares y Geli
El libro digital ganará al papel en 10 años
Una encuesta entre un millar de profesionales sitúa en 2018 la superación del soporte tradicional - La censura en Turquía marca el inicio de la Feria de Francfort
G. ALTARES / C. GELI - Francfort
Nadie lo diría por la cantidad de camiones que ayer descargaban en la Feria de Francfort toneladas de esa mezcla de pasta de celulosa y tinta que ha formado nuestro mundo y que llamamos libros. Pero nunca hasta ahora el mundo digital ha tenido tanta importancia. La principal feria del libro del mundo, que se inauguró oficialmente anoche y que hoy abre sus puertas a los negocios durante cinco días, arrancó bajo la sombra de una encuesta a 1.000 profesionales del sector de 30 países cuya principal conclusión es que, dentro de una década, en 2018, los libros electrónicos en cualquiera de los formatos imaginables superarán en volumen de negocio a los herederos de la galaxia Gutenberg.

Por lo pronto, en la edición de este año de la feria, la 60ª, que cuenta con Turquía como país invitado y a la que tienen previsto asistir 7.000 expositores de 101 países y cerca de 1.000 autores -una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado-, los libros clásicos no representan ya más que el 42% del volumen total frente a la avalancha de sus parientes digitales, DVD, audiolibros y los nuevos reproductores, con el Kindle de amazon.com y el lector de Sony a la cabeza.

El escritor brasileño Paulo Coelho, uno de los autores más populares, que recibirá hoy un homenaje en Francfort tras superar los 100 millones de ejemplares vendidos, aseguró en la inauguración de la feria que había empezado a predicar con el ejemplo y que colgó de su página web una copia gratuita de su libro más famoso, El alquimista, dado que, de todos modos, circulaba pirata por la Red. "El primer año, las ventas pasaron de 1.000 a 10.000 copias. El segundo, subieron hasta las 100.000. Hasta el día de hoy, he vendido 10 millones de libros en Rusia", señaló. "Durante 15 siglos, el libro tradicional ha demostrado ser insuperable. Pero los libros digitales están reclamando su espacio y todo indica que llegará un momento en que lo digital superará al papel. Pero se necesitan todavía unos cuantos años, lo que nos da -a los editores, autores y escritores- un tiempo precioso antes de que la Red nos alcance", prosiguió el autor.

Las cuatro principales conclusiones de la macroencuesta encargada por la feria revelan que los editores comparten el optimismo de Coelho, esto es, que la industria puede sobrevivir a la avalancha digital, aunque el cambio de escenario será brutal: la influencia de China en la edición digital se multiplicará por tres en los próximos años (actualmente, EE UU domina el mercado); los consumidores, Google y Amazon impulsarán el cambio digital; los e-libros superarán a los libros tradicionales en 2018 (según la opinión de un 40% de los encuestados, frente a un 30% que considera que esto nunca ocurrirá) y la venta de libros por Internet ha sido escogido el acontecimiento más importante en el mundo de la edición en los últimos 60 años, los mismos que cumple ahora la feria.

Sin embargo, la misma encuesta demuestra que todavía queda un largo camino antes de llegar a un industrial y voluntario Fahrenheit 451: el 60% de los editores no utiliza todavía libros digitales ni los nuevos soportes, y casi nadie (un 7%) cree que los e-libros serán su principal fuente de ingresos dentro de cinco años. Por lo pronto, los preparativos de la feria ofrecían ayer por la mañana una imagen surrealista: tres operarios descargaban con dificultad hacia el pabellón que ocupaba Alemania una linotipia, la misma imagen del pasado en una feria que se lanza hacia otra era y que en promoción empieza a cambiar la coletilla Book Fair por la de Media Fair.

Pero muchos editores compartían una preocupación mucho más terrenal: ¿En qué medida la crisis global puede llegar a afectar al sector del libro? De momento, algunos editores españoles consultados aseguraban que empezaban a notar una ligera bajada de ventas en los títulos de pequeña tirada, aunque la de los grandes nombres se mantenía. Por lo pronto, el director de la Feria del Libro, Juergen Boos, se mostró todo lo tranquilizador que pudo. "El sector del libro sigue sus propias reglas, incluso frente a una crisis financiera internacional", señaló. "Esto ha sido demostrado en un estudio de las principales editoriales alemanas. Aunque había tantos pesimistas como optimistas entre los que respondieron, la opinión mayoritaria era que la situación económica de los editores seguirá siendo consistente. Los libros parece que son muy resistentes a los ciclos económicos negativos, lo que deja claro el hecho de que son bienes necesarios, no de lujo".

Las cifras, una vez más, juegan a favor de Boos: el número de títulos expuestos (402.284) y el de nuevas publicaciones (123.496) es claramente superior a la pasada edición de la Feria de Francfort. En papel o en bit, la cosa aguanta.