martes, 3 de junio de 2008

EL BOSQUE DE LAS PALABRAS nº 5

ALICIA, TOMÁS Y FRANCICO, EN LA PLAZA DE MORATA DE TAJUÑA





3 de Junio de 2.008

Hoy he estado otra vez en la radio. La experiencia ha salido muy bien. Mis sensaciones han sido buenas. Han venido como invitados dos personas muy especiales: Alicia y Tomás. Alicia es diseñadora de páginas Web literarias. Ha diseñado páginas para escritores, editoriales, grupos musicales y un largo etc. Y Tomás es escritor en toda la extensión de la palabra, aunque él parece que casi no se atreve a nombrarse así. Ha escrito ya tres novelas y varios cuentos. Yo siempre pienso que un escritor lo es desde el día en que se sienta delante de la primera página en blanco, con la decisión firme de escribir, y en Tomás esto hace ya años que ocurrió. Nos ha dicho muchas cosas interesantes. Se ha referido a temas muy profundos y ha lanzado en el programa auténticas cargas. Copio sus palabras: “lo difícil que es hacernos entender y lo difícil que nos resulta entender a los demás” Precisamente se trata de comunicación de lo que en “el bosque de las palabras” hablamos siempre. La literatura es pura comunicación entre escritores como Tomás, y sus lectores que, palabra a palabra, van penetrando en su pensamiento, e interpretan lo que leen, quizás creando mundos distintos a los que el autor soñó. La literatura es eso, pura interactividad humana, pura relación y comunicación.
Alicia diseña las portadas de muchos libros. Su trabajo es complicado y puro arte, no cabe duda. Diseñó la portada de mi novela “Un viaje hacia el abismo” hace dos años, y puedo asegurar que su diseño me hizo pensar mucho. Es una persona que parece tímida, pero también sus palabras están cargadas de sentido y sensibilidad. En japones se dice “Kansei”; sensibilidad y sentido. Su mirada es profunda, y cuando escuchaba a Tomás, casi cerraba los ojos. Se ve que Alicia, percibe lo que la rodea de una manera especial, que no está al alcance de cualquiera.
Así es que mi presencia en la radio, una vez más, ha sido una suerte. Pero quiero confesar algo que, realmente no debería contar a nadie, pero bueno, da igual. Alicia, Tomás y yo, los tres, estamos unidos por un cordón umbilical secreto, y que tienen cualquier cosa menos pinta de ser literario. A los tres nos gustan las motocicletas, y nos desplazamos por la ciudad a bordo de tres motos. Alicia tiene una Honda, japonesa como su Kansei, Tomás una Yamaha, la marca de los diapasones, que me recuerdan un poco la música de sus palabras en su novela “La oleada de la desesperación”, y yo viajo últimamente en una Suzuki. Entonces, si despliega vd. un mapa del Japón, y pone una chincheta en cada una de las fábricas de motos, Honda, Yamaha y Suzuki, y después se molesta en unir los tres puntos, verá que se forma un triángulo casi equilátero que apunta exactamente hacia el norte. Una figura casi perfecta que, posada en la tierra, cambia de nombre para llamarse “triángulo geodésico”. Un nombre muy bonito. Y es por esto, y no por otra cosa, por lo que nos lo hemos pasado tan bien juntos esta tarde. La vida es sencilla e inexplicable a veces.
Un saludo.


FRANCISCO LEGAZ