jueves, 3 de marzo de 2011

MICROANTOLOGÍA DEL MICRORELATO II


Ediciones Irreverentes ha presentado este nuevo libro de relatos, en el que tengo el hornor de participar. Próximamente haremos una presentación por todo lo alto. Espero y cuento con vosotros... queremos que sea masiva... La literatura se lo merece.

Aquí os dejo el enlace para más información.
http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/microrrelato2.html

lunes, 3 de mayo de 2010

MIGUEL OSCAR MENASSA, CANDIDATO AL PREMIO NOBEL DE LITERATURA


El Bosque de las palabras tuvo el honor de entrevistar a Miguel Oscar Menassa, candidato al premio Nobel de literatura de 2010. Fue una entrevista muy interesante, en la que conocimos al Dr. Menassa. En sus palabras, a parte de su contenido literario, se adivina claramente la enorme calidad humana que posee.

La entrevista se emitirá en el próximo programa de radio y os quiero recomendar que no os la perdáis. No siempre tenemos ocasión de escuchar a personas como él que, sencillamente, tanto nos aportan.

martes, 27 de abril de 2010

EL BOSQUE DE LAS PALABRAS

Hoy en EL BOSQUE DE LAS PALABRAS, hemos entrevistado a dos escritoras. Megan Maxwel, entrevistada por segunda vez en el programa, esta vez por que ha recibido el premio Seseña de novela Romántica, por su novela "NIYOMISMALOSE".
También hemos entrevistado a Susana Llorente Gómez, psicóloga y psicoanalista, pero la facetea que más nos interesa de ella, es que es poeta. Y por eso, por ser poeta, y porque un poema suyo ha sido recientemente premiado, hemos tenido el placer de escucharla en nuestra antena.

En cuanto pueda colgaré los enlaces correspondientes, para poder escuchar las entrevistas.

miércoles, 21 de abril de 2010

MEGAN MAXWELL Y EL DESVÁN DE LAS LETRAS

Entrevistamos en "EL BOSQUE DE LAS PALABRAS" a Megan Maxwell, autora de varias novelas y a MERCEDES GONZALEZ, que dirige una empresa dedicada a la asesoría literaria entre otras cosas. Las dos entrevistas son muy interesantes, y se pueden escuchar pinchando en un ojo a Mozart que está a la derecha.

miércoles, 14 de abril de 2010

NUEVAS ENTREVISTAS

Si le pinchas en la nariz a Mozart, a tu derecha, podrás escuchar la entrevista que mantuvimos con Francisco Javier Illán Vivas, codirector de la revista literaria: ÁGORA, PAPELES DE ARTE GRAMÁTICO. También entrevistamos a la escritora Rocio Ordoñez, autora de la novela de reciente publicación: "DÍAS DE HIELO Y FUEGO".

martes, 13 de abril de 2010

MIGUEL HERNÁNDEZ: POETA DE LA FERTILIDAD

Miguel Hernández: poeta de la fertilidad
Cuando Miguel Hernández murió en la enfermería de la cárcel de Alicante un 28 de marzo de 1942 sus ojos no pudieron cerrarse. El forense que certificó su muerte aludió como motivo de tal anomalía a “ un síndrome típico de hipertiroidismo con sus fases de terror, con tríada de fijeza, insistencia y esplendor de la mirada. Síntomas psíquicos-añade el médico- puestos de manifiesto en su producción literaria: viveza mental y emotividad exagerada.” Este certificado que transcribe el Teniente Fiscal de la Audiencia de Alicante, Miguel Gutiérrez Carbonell, en su libro Proceso y expediente contra Miguel Hernández, ilumina, más allá de las circunstancias de su muerte, el poder generador de la poesía del autor de “Las nanas de la cebolla.” Sus ojos permanecieron abiertos como sus versos, injertados pronto en una dolorida existencia que fluyó íntima, y colectiva a la vez, a través de una de las obras más desnudamente emocionantes del siglo XX. Emoción destilada por un corazón en que arraiga solitariamente todo, sin que nada se marchite en su propio calvario interior: al contrario, el pulso de cada una de sus heridas florece en el excavado vientre de Josefina, su esposa, y en el humus de los besos donde la boca se hunde en búsqueda del centro de la vida. Y la pasión no sucede nunca sola, sino que en su maleza de relámpagos ya alienta el hijo: No te quiero a ti sola/ te quiero en trascendencia,/ y en cuanto de tu carne descenderá mañana. Poesía fértil la del poeta de Orihuela, escritura seminal en cada una de sus voces: la imaginativa y barroca de Perito en lunas, en donde como un juego mueve las palabras hasta hallarle el hueso a la realidad; la enajenada de El rayo que no cesa que “llena de voltaje los modelos clásicos y se nutre del ciclo doble de la naturaleza y la mujer”, en opinión de Leopoldo de Luis, voz nada platónica en la que la tempestad amorosa arriba siempre a la playa de un cuerpo; la voz trasminada de pueblo, manchada de su “ misma leche”, de Viento del Pueblo, voz dinamitada por el corazón de un esposo soldado que quiere así, en orales expresiones puras, hacerse sangre de todos; voz oscura luego, sin oxígeno, enemiga, de El hombre acecha. Escritura seminal en cada uno de los libros de Miguel Hernández que alcanza su cima en el Cancionero y romancero de ausencias, donde el dolor acumulado, la respiración moral del poeta, encuentra en sus raíces campesinas y en el cancionero popular murciano, según señala José Carlos Rovira, “su voz más honda y transparente, la que funde vida, amor y muerte mientras se afirma en sus troncos de soledad y se despeña por barrancos de tristeza.” Voz embarazada por la ausencia de su hijo y el seco manantial del pecho materno; embarazada, pues a pesar del horizonte de tinieblas a la luna venidera el mundo se vuelve a abrir .
Poeta de la fertilidad es Miguel Hernández, poseedor de un lenguaje cultivado como una planta, con sonido de cereal y celo, y que alimentado por la fuerza telúrica de Aleixandre y Neruda genera firmamentos dentro del espacio pequeño en que laten dos seres.
Al cumplirse este año el centenario de su nacimiento su obra sigue teniendo la energía de una escritura fecundada por el amor y la muerte, sigue constituyendo la epopeya de un pueblo narrada con palabra de dinamita y pulso íntimo de alcoba. Al volver a leerla siento la rotación de la vida en sus distintas siembras y a la mujer como aurora del mundo, respiro un lenguaje terrenal que exhala un alto corazón que siempre me invade.
Javier Lostalé

martes, 30 de marzo de 2010

NOS QUEREMOS


Hoy, en el bosque de las palabras, (30 de marzo de 2010) vamos a entrevistar a Patricia Esteban Erlés, por su reciente publicación en páginas de Espuma del libro de relatos: "Azul Ruso". Investigando un poquito por internet, he encontrado esta joya, de la que ella es autora.

Simplemente digo: DIVIÉRTANSE.



Esqueleto de él: Llevamos mucho tiempo aquí
Esqueleto de ella: Sí.
Esqueleto de él: ¿ Sí? ¿Sólo se te ocurre decir “sí”?
Esqueleto de ella: Es que esta misma charla ya la tuvimos ayer.
Esqueleto de él: Ya, claro, pero de algo hay que hablar, me parece a mí.
Esqueleto de ella: Sí, ya te lo dije ayer. Podemos hablar todo lo que quieras, pero al menos déjame decir lo que me parece. Y lo que me parece es “Sí”. Así, sin más.
Esqueleto de él: Vaya. Ya te has enfadado.
Esqueleto de ella: …
Esqueleto de él: Lo ves. Lo que yo digo. Te has enfadado.
Esqueleto de ella: No, no me enfado. ¿Y sabes por qué? Pues porque descubrí que cuando me molestaba por algo que decías me dolían mucho los huesos. Una barbaridad. Y entonces te odiaba y no me merecía la pena. Así que ahora ya no me rebelo ni hago mala sangre.
Esqueleto de él: Mala sangre, dice. Qué graciosa.
Esqueleto de ella: …
Esqueleto de él: Yo lo que no entiendo es por qué tuviste que dejar que te abrazara aquella tarde.
Esqueleto de ella: Ay, hijo, pues no sé. Eso también te lo he dicho un ciento de veces.
Esqueleto de él: Pero piénsalo, si es que nunca me dejabas hacerlo, siempre te escabullías como una anguila. Siempre menos, fíjate tú qué casualidad, la tarde del jodido terremoto.
Esqueleto de ella: Lo siento, fue un error, ahora lo sé.
Esqueleto de él: Sí, un error. Pero un error gordísimo. No tenías tú mejor día para hacerte la fácil.
Esqueleto de ella: Anda que no me pena.
Esqueleto de él: Y a mí, porque además se nos tuvo que caer encima el palacio de tu padre en plena faena y dejarme a medias, con el calentón que llevaba.
Esqueleto de ella: Sí, lo sé, a mí me pasó poco más o menos lo mismo.
Esqueleto de él: Nunca nos encontrarán. No sé por qué nos tuvimos que poner a jugar al escondite en el sótano, como dos tontainas.
Esqueleto de ella: Ya (y trata de encogerse de hombros, pero como recuerda que le van a doler, amaga el gesto).
Esqueleto de él: Pero estabas tan guapa, aquella tarde, con la túnica esa verde agua. ¿La recuerdas? Qué bien te sentaba.
Esqueleto de ella: Sí. Me la trajo mi padre de Atenas, en uno de sus viajes. Una preciosidad.
Esqueleto de él: …
Esqueleto de ella: …
Esqueleto de él: Llevamos mucho tiempo aquí.
Esqueleto de ella: Sí.