Ana María Matute insta a los jóvenes a que compren libros
La escritora inaugura la Feria de Bilbao en el Arenal
EVA LARRAURI - Bilbao - 03/06/2011
"¡Hala, a comprar!". La escritora y académica Ana María Matute (Barcelona, 1925) concentró ayer toda la energía de su pregón de inauguración de la 41ª Feria del Libro de Bilbao en una llamada final a la compra de libros y a la lectura. Sentada en una silla de ruedas pidió, dirigiéndose a los escolares que acababan de recibir los premios de un concurso de cuentos, que se acerquen a los libros, "los compañeros y amigos para toda la vida". "¡A comprar muchos libros, hijos, y a leerlos, sobre todo!", resaltó.
La intervención de la escritora no resultó un pregón al uso. En unas breves palabras improvisadas, con afecto y sin una pizca de solemnidad, declaró su amor por la literatura. Nada le parece más bonito que una feria de libros y reconoció, siguiendo una conocida frase de Jorge Luis Borges, que se siente más orgullosa de las obras que ha leído que de las que ha escrito. "La literatura me ha salvado cuando en la vida he caído en pozos oscuros", explicó. "¡Qué gran consuelo es la lectura!"
La escritora recorrió el recinto de la feria en el paseo del Arenal, acompañada por el alcalde de Bilbao en funciones, Iñaki Azkuna. Como recuerdo, además del Premio de la Critica que le entregaron el pasado miércoles los libreros, Matute se llevó un pañuelo de seda de la diseñadora bilbaína Miriam Ocariz, un regalo del Ayuntamiento que le entregó el propio alcalde.
La feria suma 55 expositores que permanecerán abiertos hasta el 12 de junio. El pabellón instalado en el centro del recinto presenta la exposición Euskera Agerkaria ("La revista Euskera"), dedicada a la historia del órgano oficial de Euskaltzaindia. A través de paneles informativos y una serie de ejemplares se recorren "las vicisitudes de la historia" de la Academia vasca, desde que en 1919 comenzó a publicarse Euskera, un año después de la constitución de Euskaltzaindia.
(Información aparecida en el diario El País el día 3 de junio de 2011
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lunes, 6 de junio de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
ANA MARÍA MATUTE Y SU DISCURSO EN LA REAL ACADEMIA

Con esta imágen de Ana María Matute, nuestro reciente premio Cervantes, quiero abrir esta entrada, en la que podréis disfrutar de su sencillo discurso de la toma de posesión en la Real Academia.
Espero que os guste mucho.
"EN EL BOSQUE"
Defensa de la fantasía
Por Ana María Matute
Discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua
Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo, pues, a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: yo soy una contadora de historias. Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez de la actitud que tan a menudo nos rodea, que se niega a ver la dimensión espiritual de lo material.
Así, es mi intención invitaros, en este discurso mío tan poco erudito y tan poco formal, a ensayar una incursión en el mundo que ha sido mi gran obsesión literaria, el mundo que me ha fascinado desde lo más temprano de la infancia, que desde niña me ha mantenido atrapada en sus redes: el «bosque» que es para mí el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura y, a fin de cuentas, de la palabra.
Y desearía hacerlo bajo la invocación de «Alicia en el país de las maravillas», con los siguientes versos: «Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo / donde el sueño de la Infancia / abraza a la Memoria en lazo místico, / como ajada guirnalda / que ofrece a su regreso el peregrino / de una tierra lejana».
El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos.
Porque no debemos olvidar que lo que el espejo nos ofrece no es otra cosa que la imagen más fiel y al mismo tiempo más extraña de nuestra propia realidad. Desearía, pues, exhortaros a participar, durante el breve tiempo de este atípico discurso, de la fascinación que sin duda constituye la cifra de mi obra, y acaso también de mi vida: la posibilidad de cruzar el espejo e internarse en el bosque de lo misterioso y de lo fantástico, pero también del pasado, del deseo y del sueño. No pretendo que abandonemos este mundo, nuestro mundo, sino tan sólo que nos aventuremos por unos instantes en los otros mundos que hay en éste.
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